Por Rosa Pérez
DD+ia/ Coatepeque
El guatemalteco Wilson Chonay, del Hino One La Red Suzuki, ganó este domingo la tercera etapa de la Vuelta a Guatemala 2026, una jornada de 196,5 kilómetros entre Antigua Guatemala y Coatepeque, y cortó así la hegemonía de los colombianos en la carrera.
En la general hubo relevo: el costarricense Alejandro Granados, del Team Colono Bikestation Kölbi, se puso la camiseta amarilla gracias a su protagonismo en la fuga, desplazando al guatemalteco José David Canastuj, del ECA Electricidad Ciclismo.
Fredy Orlando Toc, también guatemalteco y del ECA Electricidad Ciclismo, fue segundo, y el propio Granados, tercero. La carrera, que este año cumple su edición número 65, había comenzado con dos victorias seguidas del NU Colombia, la de Johan Rubio en la jornada inaugural y la de Cristian Rico en la segunda etapa.
Hay días en que el pelotón se parece a una familia numerosa que ya decidió quién manda. Los colombianos, con dos etapas en el bolsillo, parecían los dueños de la casa. Pero el ciclismo tiene la manía de recordarle a todos que las casas se conquistan a pedaladas, no a reputación.
El camino de 196,5 kilómetros no fue amable: terrenos quebrados, altas temperaturas y una carrera que exigió cabeza fría desde el primer tramo. Wilson Chonay entendió que en días así el ritmo se administra como el agua en una cantimplora: ni se bebe toda al principio ni se guarda hasta que ya no sirva. Impuso un paso implacable, supo manejar los tiempos con inteligencia y llegó a Coatepeque como ganador.
Detrás de él, Fredy Orlando Toc confirmó que el segundo puesto también puede saber a victoria cuando se corre en casa, y Alejandro Granados firmó la jornada que cambia una Vuelta: estuvo en la fuga, fue protagonista y terminó tercero con la camiseta amarilla en la maleta. Para José David Canastuj, el líder desplazado, el amarillo fue un huésped de paso.
La Vuelta a Guatemala, que llegó al ciclismo en 1957 y hoy hace parte del calendario UCI, suma 27 títulos colombianos, el primero de Hernán Medina Calderón en 1958. Por eso la imagen de un guatemalteco vencedor en Coatepeque este domingo, en una etapa que los colombianos daban por suya, tiene algo de revancha pacífica: la del anfitrión que, por un día, le recuerda al visitante de quién es la casa.
Ahora la caravana multicolor entra en una etapa de alta tensión. Las escuadras locales querrán recortar distancias frente a un líder extranjero, y los colombianos, que ganaron las dos últimas ediciones con Robinson López en 2024 y Óscar Santiago Garzón en 2025, tendrán que buscar la forma de recuperar el terreno perdido.
La respuesta llegará este lunes, en la cuarta etapa, entre San Felipe y San Rafael Pie de la Cuesta: 119,3 kilómetros más cortos, pero con un final de montaña que promete poner a prueba al nuevo líder. Si Wilson Chonay demostró que a Guatemala se la defiende en casa, Alejandro Granados tendrá que demostrar que el amarillo se defiende en la subida.
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