Por Pedro Moreno
DD+ia/San Antonio
El estadounidense O’Shaquie Foster derrotó por decisión unánime al mexicano Emanuel Navarrete, después de derribarlo dos veces en el último asalto. Unificó los títulos mundiales superpluma del CMB, la OMB y la FIB, y ahora persigue el de la AMB, el único cinturón que le falta.
Foster convirtió una noche de boxeo en San Antonio, Texas, en la consagración de una carrera construida con paciencia, disciplina y perseverancia. El estadounidense derrotó por decisión unánime al mexicano Emanuel Navarrete y se convirtió en campeón unificado de tres organismos mundiales en la categoría superpluma.
En el Frost Bank Center, Foster ofreció una demostración de inteligencia sobre el cuadrilátero. Frente a un rival de golpes impredecibles, agresivo y acostumbrado a imponer condiciones, respondió con una defensa organizada, desplazamientos precisos y combinaciones rápidas.
Su estrategia consistió en golpear sin exponerse innecesariamente, mantener la guardia alta y aprovechar los espacios que dejaba Navarrete durante sus ataques.
El momento definitivo llegó en el duodécimo asalto, cuando Foster derribó dos veces al mexicano y terminó de asegurar una victoria que representa uno de los acontecimientos más importantes del boxeo en 2026.
Con el triunfo, el estadounidense elevó su registro profesional a 26 victorias, tres derrotas y 12 nocauts. Además, reunió los cinturones del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB). Su ascenso ha sido extraordinario.
En apenas once meses derrotó consecutivamente a Stephen Fulton, Raymond Ford y Emanuel Navarrete, tres adversarios de reconocida calidad que consolidaron su posición entre los mejores boxeadores de las 130 libras.
Sin embargo, Foster todavía considera incompleta su obra.
«Quiero ser campeón indiscutible. Solo necesito un cinturón más para cumplir mi mayor sueño», declaró después del combate.
Ese último título pertenece actualmente a Anthony Cacace, campeón de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), quien tiene prevista una defensa contra Nick Ball el 19 de diciembre.
Foster espera enfrentar al ganador para conquistar los cuatro cinturones antes de abandonar la división, donde calcula que solamente podrá disputar una o dos peleas adicionales.
En sus planes también aparecen dos nombres de enorme resonancia internacional.
Uno es Vasiliy Lomachenko, retirado desde junio de 2025, a quien preferiría enfrentar después de una pelea de preparación.
El otro es Shakur Stevenson, a quien desea desafiar cuando ascienda al peso ligero.
La posibilidad de esos enfrentamientos abre perspectivas atractivas para 2027.
Pero, por ahora, Foster disfruta una conquista que confirma su evolución deportiva. A sus espaldas quedaron las derrotas y los momentos difíciles. Delante aparece la posibilidad de alcanzar la condición de campeón indiscutible.
O’Shaquie Foster ya conquistó tres coronas. Ahora quiere las cuatro.
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