Por Randy Kazabián
DD+ia/Nueva Orleans
La noche estaba preparada para recordar, celebrar y emocionarse en Nueva Orleans. El Superdome conmemoraba los 20 años de su reapertura después del huracán Katrina, uno de los momentos más simbólicos en la historia deportiva y social de la ciudad.
Pero los Atlanta Falcons llegaron sin intención alguna de participar en la fiesta.
Con un ataque terrestre demoledor y el control absoluto de la línea de golpeo, Atlanta venció 45-24 a los New Orleans Saints el lunes por la noche y dejó al estadio en silencio mucho antes de terminar el partido.
El gran protagonista fue Bijan Robinson.
El corredor acumuló 145 yardas y dos touchdowns, encabezando una ofensiva terrestre que terminó aplastando a Nueva Orleans. Los Falcons corrieron para 207 yardas, mientras los Saints apenas consiguieron 50.
Una diferencia que prácticamente cuenta el partido completo.
Atlanta nunca estuvo abajo en el marcador. Desde las primeras posesiones impuso su fortaleza física y encontró además tres anotaciones cortas de Brian Robinson, fundamentales para construir una ventaja que Nueva Orleans nunca pudo remontar.
También hubo otra señal positiva para los Falcons: Michael Penix Jr.
El mariscal, nuevamente al frente de la ofensiva después de regresar a la titularidad, completó 15 de 20 pases para 223 yardas y un touchdown. Jugó con tranquilidad, administró la ventaja y golpeó cuando encontró el momento.
Su pase de anotación de 31 yardas para Jahan Dotson en el último cuarto terminó de quebrar cualquier esperanza de los Saints.
Fue entonces cuando comenzó una imagen dolorosa para Nueva Orleans: aficionados levantándose de sus asientos y abandonando masivamente el Superdome.
Alvin Kamara intentó mantener con vida a los locales. Consiguió sus primeros dos touchdowns de la temporada y el segundo acercó a los Saints 31-17 comenzando el cuarto periodo.
Pero Atlanta respondió.
Y volvió a hacerlo corriendo.
El quarterback Tyler Shough terminó con 286 yardas aéreas y consiguió un touchdown tardío con Devaughn Vele, cuando el destino del encuentro estaba prácticamente decidido.
Los Falcons quedaron con marca de 2-2; Nueva Orleans cayó a 1-3.
La celebración tenía todos los ingredientes para ser especial. Veinte años después de aquella reapertura que representó mucho más que fútbol americano, el Superdome volvió a recordar una parte fundamental de su historia.
Solo faltó una cosa.
Que ganaran los Saints.
Atlanta no entendió de aniversarios ni nostalgias: entró al Superdome, corrió 207 yardas y convirtió la fiesta de Nueva Orleans en una larga noche de despedidas.
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