Baloncesto

El balón también piensa, la NBA pone la tecnología en manos de jugadores y árbitros

Por Michael O’Neil
DD+ia/Filadelfia

La pelota seguirá siendo redonda, naranja y terminará entrando o saliendo del aro como siempre. Pero por dentro comienza a ser diferente.

La NBA aprovechará algunos partidos de pretemporada para experimentar con dos tecnologías que podrían ofrecer nuevas herramientas para el arbitraje del futuro: un balón inteligente equipado con sensores y dispositivos de muñeca para facilitar la comunicación de los árbitros con el centro de repetición.

El cambio más llamativo estará precisamente donde comienza cada posesión.

La liga utilizará en determinados encuentros balones desarrollados por Wilson que incorporan tecnología Bluetooth capaz de recopilar información durante el juego. El objetivo es estudiar datos que, eventualmente, podrían ayudar en la toma de decisiones arbitrales en tiempo real.

Por ahora, sin embargo, ninguna máquina tendrá la última palabra.

La NBA dejó claro que la información recogida por estos balones será utilizada exclusivamente con fines de investigación. Los datos no modificarán decisiones ni servirán para corregir fallos arbitrales durante los partidos en los que se realicen las pruebas.

Es un laboratorio con público, jugadores y marcador.

La segunda innovación estará literalmente en las manos de los árbitros.

Durante algunos encuentros, los oficiales llevarán dispositivos de muñeca que les permitirán comunicarse de manera más directa con el centro de repetición. La herramienta podría utilizarse en situaciones como revisiones de jugadas, modificaciones en la puntuación o inconvenientes relacionados con el reloj.

Esta tecnología ya fue sometida a un programa piloto durante la Liga de Verano, experiencia que la NBA consideró satisfactoria y que ahora permitirá ampliar las pruebas durante la pretemporada.

Eso sí: la liga tampoco pretende acelerar los tiempos.

Los dispositivos no serán implementados durante la temporada regular 2026-27. Primero vendrán las evaluaciones, el análisis de los datos y las conclusiones sobre su verdadera utilidad.

La NBA lleva años intentando combinar velocidad, espectáculo y precisión arbitral sin transformar cada partido en una interminable sucesión de revisiones.

Ese continúa siendo el desafío.

Porque la tecnología puede determinar cuándo salió un balón, cuánto tiempo quedaba o qué ocurrió en una acción difícil de observar.

Pero todavía existe una frontera que la NBA no quiere cruzar apresuradamente.

El balón puede volverse inteligente. La decisión final, por ahora, seguirá siendo humana.

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