Por Madison Kolek
DD+ia/Nueva York
Karl-Anthony Towns ya tiene un anillo con los New York Knicks. Ahora quiere que su contrato refleje el papel que desempeñó para conseguirlo.
A poco más de dos semanas del comienzo de la temporada regular, las conversaciones para una posible extensión entre el pívot y los vigentes campeones de la NBA parecen lejos de alcanzar un acuerdo. Towns reconoció este lunes que, por ahora, las perspectivas no son demasiado alentadoras.
El asunto no es menor.
Towns puede aspirar a una extensión de cuatro temporadas y US$276 millones, una cifra gigantesca incluso dentro de la economía de la NBA. El jugador recibirá US$57 millones esta temporada y dispone de una opción por US$61,1 millones para 2027-28.
Pero detrás de los números existe también una cuestión deportiva.
El próximo 15 de noviembre cumplirá 31 años y entiende que acaba de ayudar a Nueva York a conseguir algo que la ciudad esperaba desde hacía más de medio siglo: volver a celebrar un campeonato.
Durante aquella histórica carrera, Towns aportó cerca de 16 puntos y más de 10 rebotes por partido, convirtiéndose en una pieza importante del equipo que terminó con la espera iniciada después del título de 1973.
Ahora espera ser recompensado.
Preguntado durante el comienzo del campamento acerca de la posibilidad de que las negociaciones se prolonguen hasta la temporada, Towns dejó claro que actualmente no existen señales suficientes para pensar en un acuerdo inmediato.
Y el calendario continúa avanzando.
El 20 de octubre, los Knicks comenzarán la defensa de su campeonato frente a Philadelphia 76ers. Antes del partido llegará uno de esos momentos que quedan para siempre en la memoria de una franquicia: el estandarte del campeonato será elevado en el Madison Square Garden.
Towns estará allí.
La paradoja es evidente: mientras Nueva York se prepara para colgar del techo el símbolo del éxito que consiguió con su ayuda, todavía no sabe durante cuánto tiempo tendrá asegurado a uno de sus protagonistas.
No parece existir una ruptura. Tampoco una urgencia pública por parte de los Knicks. Simplemente hay mucho dinero sobre la mesa y una negociación que podría acompañar al equipo cuando comience la temporada.
Towns ya recibió una recompensa que ningún contrato puede comprar: ser campeón en Nueva York.
Ahora pretende conseguir la otra.
El anillo ya está en su mano. Falta saber si los US$276 millones también llegarán.
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