Por Tito Jordan
DD+ia/Indianápolis
Mavericks x Pacers: 121-105. Dallas no dejó dudas en su visita. Con un primer tiempo casi perfecto, se llevó el partido desde el salto inicial y obligó a Indiana a pasar el resto de la noche corriendo detrás del marcador.
La diferencia se construyó en 24 minutos. Los Mavericks ganaron el primer cuarto 44-27 y el segundo 33-16, para irse al descanso con una ventaja de 34 puntos, 77-43. La máxima distancia llegó a 37, en un partido que ya estaba encaminado antes del medio tiempo.
El triple fue el arma. Dallas encestó 14 de 34 intentos desde larga distancia, un 41,2 %, mientras los Pacers apenas acertaron 7 de 32, un 21,9 %. La defensa también pesó: los visitantes robaron 10 balones, pusieron 11 tapones y convirtieron 31 puntos a partir de las 21 pérdidas locales. El banco de Dallas aportó 43 unidades, seis más que el de Indiana.
P.J. Washington fue el abanderado con 20 puntos y 13 rebotes, un doble-doble que sostuvo la zona. Naji Marshall sumó 15 puntos y seis asistencias, y Zaccharie Risacher, 11 puntos y tres tapones. Cooper Flagg firmó una noche redonda y silenciosa: 14 puntos, seis asistencias, cinco rebotes y tres robos, con 4 de 6 en tiros de campo.
Del lado local, Pascal Siakam intentó sostener a su equipo con 23 puntos y 8 de 13 en tiros. Tyrese Haliburton aportó 18 puntos, siete asistencias y seis rebotes; Andrew Nembhard sumó 16 puntos y cinco pases de gol, y el pívot Ivica Zubac capturó 11 rebotes. La noche de Kelly Oubre Jr., que acertó apenas 1 de 10 en tiros, ilustra el tono de un equipo al que la puntería le abandonó cuando más la necesitaba.
Indiana mostró carácter en la segunda mitad. Ganó el tercer cuarto 33-21 y el último 29-23, pero el hueco ya era demasiado grande para una remontada real. Los Pacers también perdieron la batalla de los balones: 21 pérdidas contra 15 de Dallas.
La derrota llegó dos noches después de que Indiana venciera a los Pelicans 123-120, y no tendrá mucho tiempo para lamentarse. El domingo visita a los Nets, en Brooklyn, y el lunes a los Bucks, en Milwaukee, dos citas para corregir lo que falló en la cancha.
Para Dallas, la noche dejó una sensación clara: cuando el tiro de tres entra y la defensa roba balones, el resultado se parece más a un paseo que a una visita incómoda.
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