Por Carl Jackson
DD+ia/Oklahoma
Shai Gilgeous-Alexander, la estrella canadiense del Oklahoma City Thunder, comenzará la temporada 2026-2027 de la NBA con la posibilidad de conquistar su tercer premio consecutivo al Jugador Más Valioso, una distinción que ningún baloncestista ha conseguido durante los últimos 40 años.
Pero mientras el mundo habla de récords, el protagonista piensa en otra cosa: ganar partidos y campeonatos.
Para Gilgeous-Alexander, de nada sirve acumular trofeos individuales si su equipo no alcanza los objetivos colectivos.
“Simplemente tengo que ser el mejor jugador que pueda ser para este equipo de baloncesto y ganar tantos partidos como sea posible”, explicó.
Su fórmula parece sencilla, aunque ejecutarla requiere un talento extraordinario.
Durante las últimas dos temporadas promedió 32 puntos por encuentro, recibió más del 75 % de los votos para el MVP y se consolidó como uno de los jugadores más determinantes del campeonato.
Sin embargo, asegura que todavía puede mejorar.
“Siento que soy mejor jugador de baloncesto, más versátil. Y también estoy en mejor forma física”, afirmó.
Esa ambición explica buena parte de su crecimiento.
Sam Presti, gerente general de Oklahoma City, considera que la diferencia no está solamente en sus condiciones deportivas.
Destaca su disciplina, inteligencia y capacidad para mantener el equilibrio emocional incluso cuando las circunstancias se complican.
Para Presti, esas virtudes permiten comprender cómo un jugador seleccionado en el undécimo puesto del draft terminó convertido en una superestrella.
La competencia será exigente.
Victor Wembanyama, figura de San Antonio, aparece como uno de los grandes aspirantes al galardón, mientras Nikola Jokic y otras estrellas internacionales mantienen un nivel extraordinario.
El dominio extranjero también constituye una señal de los nuevos tiempos: los últimos ocho premios MVP fueron conquistados por jugadores nacidos fuera de Estados Unidos.
Pero Gilgeous-Alexander tiene otra preocupación.
Quiere ser un mejor líder.
Después de sus anteriores reconocimientos, agradeció a sus compañeros con regalos especiales, incluidos relojes y prendas de lujo.
No lo hizo por obligación, sino porque entiende que ninguna conquista individual se consigue en soledad.
También reconoce que convertirse en padre transformó su manera de asumir responsabilidades.
“Lideras con el ejemplo”, aseguró.
Y esa frase resume su filosofía.
Shai Gilgeous-Alexander podría entrar en la historia con tres MVP consecutivos. Pero su mayor ambición es que Oklahoma City siga ganando mientras él ayuda a construir algo más grande que su propia leyenda.
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