Tenis

Alejandro Davidovich, miró la derrota a los ojos y se negó a perder en Shanghái

Por Zhang Lihua
DD+ia/Shanghái 

El español Alejandro Davidovich salvó una pelota de partido y derrotó a Frances Tiafoe por 7-6(4), 4-6 y 7-6(6), después de una batalla de dos horas y 47 minutos en Shanghái.

Hubo un instante en Shanghái en el que Alejandro Davidovich Fokina parecía tener las maletas listas. Frances Tiafoe estaba a un punto de eliminarlo y el español caminaba por una cuerda floja, sin margen para equivocarse.

Pero el tenis tiene esas historias que desafían cualquier pronóstico.

Davidovich salvó la pelota de partido, encontró fuerzas donde parecían agotadas y terminó celebrando una victoria extraordinaria por 7-6(4), 4-6 y 7-6(6), después de dos horas y 47 minutos de tensión.

Fue una batalla de talento, nervios y resistencia.

El primer set mostró a dos jugadores dispuestos a buscar las líneas, cambiar direcciones y arriesgar con sus golpes. Ninguno consiguió imponer una superioridad definitiva, hasta que Davidovich encontró mayor claridad en el desempate y tomó ventaja.

Parecía tener el encuentro bajo control.

Sin embargo, Tiafoe resistió los momentos difíciles del segundo parcial, mejoró con su servicio y aprovechó los errores del español para igualar el marcador.

La verdadera historia comenzó entonces.

En el tercer set, Davidovich tuvo que defender seis oportunidades de rotura. Una de ellas llegó cuando el marcador estaba 3-3 y enfrentaba un amenazante 0-40.

Respondió atacando, con reveses paralelos, valentía y hasta una volea lanzándose al suelo. Cada punto salvado representaba una pequeña victoria contra sus propias dudas.

Tiafoe, mientras tanto, encontraba respuestas con su saque, pero no conseguía aprovechar las oportunidades que podían acercarlo al triunfo.

El desenlace llegó en otro desempate.

El estadounidense dispuso de una pelota de partido. Davidovich la salvó. Poco después, el español encontró su oportunidad y no la dejó escapar.

Mientras Tiafoe descargaba su frustración golpeando la raqueta contra el suelo, Davidovich celebraba una victoria que podía significar mucho más que avanzar a octavos de final.

Ahora lo espera Hubert Hurkacz, otro desafío en su camino por Shanghái.

Davidovich no ganó porque nunca sintiera miedo. Ganó porque, cuando la derrota estuvo más cerca, encontró el valor para seguir luchando.

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