Por Satō Sakura
DD+ia/Pekín
La campeona olímpica Zheng Qinwen derrotó a Elise Mertens y buscará coronarse ante su público. La joven rusa Mirra Andreeva será su rival en una final que promete emociones y tenis de alto nivel.
Hay victorias que se celebran con los brazos levantados y otras que se sienten en el corazón de todo un país. Zheng Qinwen consiguió una de esas últimas este sábado, cuando derrotó a la belga Elise Mertens por 7-5 y 6-2 para convertirse en la primera tenista china en alcanzar la final del WTA 1000 de Pekín.
La emoción desbordó las tribunas. Cada punto ganado por Zheng encontraba respuesta en una multitud que había acudido para acompañar a su campeona olímpica, convertida nuevamente en símbolo de esperanza para el tenis chino.
El comienzo fue prometedor. Zheng tomó ventaja de 3-0, apoyada en la potencia de su servicio y una derecha agresiva. Sin embargo, Mertens, experimentada y combativa, reaccionó hasta igualar 4-4.
La china tuvo que recuperar la serenidad. En los momentos decisivos encontró sus mejores golpes, consiguió el quiebre necesario y cerró el primer parcial por 7-5.
En el segundo set ya no hubo espacio para las dudas. Zheng volvió a escaparse 3-0 y esta vez administró su ventaja con autoridad. Mertens intentó resistir, pero la contundencia de su adversaria terminó imponiéndose.
El triunfo representa mucho más que una clasificación. Después de atravesar una temporada complicada, en la que descendió considerablemente en el escalafón mundial, Zheng vuelve a disputar una final importante y recupera la sonrisa ante su gente.
Pero la última batalla será exigente.
En la otra semifinal, Mirra Andreeva derrotó a la checa Nikola Bartůňková por un contundente 6-2 y 6-2. La rusa, de apenas 19 años, impuso su velocidad, precisión y una madurez competitiva que sigue sorprendiendo al circuito.
Bartůňková se despide después de una campaña memorable, marcada por victorias sobre rivales de enorme jerarquía.
El domingo, Pekín tendrá una final de generaciones jóvenes, talento extraordinario y ambiciones gigantescas.
Zheng buscará regalarle una alegría histórica a China. Andreeva intentará conquistar otro gran título.
Una jugará impulsada por el corazón de su pueblo. La otra, por el hambre de seguir haciendo historia.
Y solamente una levantará el trofeo.

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