Por Zhang Lihua
DD+ia/Shanghái
Hubert Hurkacz eliminó al serbio y Zhou Yi, número 277 del mundo, protagonizó una victoria inolvidable sobre Lorenzo Musetti. Davidovich, Shelton y Tiafoe también avanzaron en una jornada cargada de emociones.
El tenis tiene días en los que los pronósticos se desmoronan y los desconocidos se convierten en protagonistas.
Eso ocurrió este viernes en el Masters 1000 de Shanghái, donde la segunda ronda dejó una jornada de emociones, despedidas inesperadas y celebraciones que hicieron estremecer las tribunas del Qizhong Forest Sports City Arena.
La primera gran noticia llegó con la eliminación de Novak Djokovic.
El serbio encontró en Hubert Hurkacz a un rival inspirado, capaz de imponer su poderoso servicio y controlar los momentos decisivos.
El polaco consiguió su primera victoria sobre Djokovic en el circuito ATP y prolongó a ocho triunfos su racha ganadora en Shanghái.
Pero la historia más conmovedora tuvo acento chino.
Zhou Yi, número 277 del escalafón mundial, llegó al torneo gracias a una invitación y aprovechó la oportunidad para protagonizar una hazaña.
Frente al italiano Lorenzo Musetti, vigesimocuarto sembrado, el joven local jugó sin complejos y ganó 7-6(7), 3-6 y 7-6(1), después de dos horas y veintiocho minutos de batalla.
Cuando terminó el último punto, las tribunas estallaron.
Zhou había conseguido mucho más que una victoria: había transformado una invitación en una oportunidad para seguir soñando.
Su próximo adversario será Hurkacz.
Mientras tanto, otros favoritos cumplieron con sus obligaciones.
Ben Shelton superó al alemán Daniel Altmaier, mientras Frances Tiafoe derrotó a Yannick Hanfmann por doble 6-4.
El español Alejandro Davidovich Fokina también dejó buenas sensaciones tras sus problemas de espalda.
Con un contundente 6-1 y 6-3 sobre Jenson Brooksby, aseguró un atractivo enfrentamiento contra Tiafoe.
La alegría sudamericana apareció en dobles.
Ignacio Buse y Daniel Vallejo, incorporados como alternos, sorprendieron a los sextos favoritos, Guido Andreozzi y Manuel Guinard, por 6-3, 6-7 y 10-7 en el desempate decisivo.
Fue una jornada que recordó la esencia del deporte: ningún nombre garantiza una victoria y ningún sueño resulta demasiado grande.
Djokovic se marchó, Hurkacz celebró y Zhou Yi descubrió que las grandes historias también comienzan desde el puesto 277 del mundo.
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