Por Tony Rasmussen
DD+ia/Milwaukee
Hay lanzamientos que se escuchan antes de verse. El primero de Jacob Misiorowski en el Juego 1 de la Serie Mundial viajó a 103.5 millas por hora hacia el cubano Yandy Díaz y se fue fuera de la zona. Fue una bola mala, pero también fue historia: el pitcheo más duro registrado en un Clásico de Otoño desde que se rastrean las velocidades, en 2008.
La marca anterior pertenecía a Aroldis Chapman, con 103.0 mph para los Cachorros en 2016. Entre abridores, el récord era de Noah Syndergaard, con 101.0 para los Mets en 2015. Misiorowski superó a ambos con un solo disparo. No es una sorpresa total: en la temporada regular promedió 100.6 mph con su recta de cuatro costuras, y es hoy el lanzallamas más llamativo de las Grandes Ligas.
Pero un récord no es lo mismo que un cero, y el derecho de los Cerveceros también consiguió el cero. En la primera entrada permitió sencillos de Jonathan Aranda y Chandler Simpson, y el partido amenazó con torcerse. Entonces apareció una línea del dominicano Junior Caminero que fue directo al guante del tercera base David Hamilton, quien tiró a segunda para doblar a Aranda. El incendio quedó apagado.
Misiorowski trabajó cinco entradas, con 78 lanzamientos, cuatro hits, una carrera, tres ponches y una base por bolas. Los Rays le anotaron en la cuarta, pero no pudieron hacerle más daño. Detrás de él, el bullpen cumplió: Aaron Ashby ponchó a tres en 1.2 innings sin permitir hits, y Abner Uribe sacó a otros dos por la vía del strike en 1.1.
La ofensiva local hizo su parte. Milwaukee se fue arriba 2-0 en la primera entrada, y el abridor de los Rays, Steven Matz, regaló tres boletos en 1.2 innings. William Contreras conectó dos hits y remolcó una, Jackson Chourio sumó otros dos hits y una producida, y Christian Yelich añadió un triple con empujada. Los Cerveceros ligaron ocho hits contra cinco de Tampa Bay, y la tercera carrera llegó en el séptimo.
Del otro lado, Nick Martinez mantuvo vivo a su equipo desde el relevo largo: cinco entradas, cinco ponches y dos carreras permitidas. Aranda fue el bateador más productivo de los Rays, con dos hits.
Cuando se cerró esta crónica, Milwaukee ganaba 3-1 en los últimos innings y el Juego 1 seguía abierto. Sea cual sea el desenlace, la noche ya tiene su titular: antes de que hubiera ganador, había un récord.
Temas relacionados
Béisbol
© DD+ia
© Foto MLB + Artist ia





